Llevo un par de años dedicándome al Derecho de Consumo, y hay una escena que se repite: el consumidor gana el pleito, se le imponen las costas a la entidad, y entonces empieza otra batalla. La de las costas.
El patrón habitual: impugnar la minuta comparando importes
Es un patrón conocido. Se impugna la minuta comparando el importe de las costas con el del préstamo, como si un pleito de 500 € requiriera menos ciencia jurídica que uno de 5.000.000 € y, por tanto, el trabajo detrás valiera menos.
Se ignora lo demás: la captación del cliente, los años de tramitación, la financiación que asume el despacho de principio a fin, y el hecho de que en estos procedimientos el cobro solo llega al final del camino, a veces tres, cuatro, incluso cinco años después.
Un informe para justificar de forma verificable que una minuta es razonable
Esta semana, junto a otros compañeros, hemos trabajado en un informe que aborda precisamente esto: cómo justificar de forma transparente y verificable que una minuta es razonable, en el sentido que exige el Tribunal Supremo cuando habla de la "media ponderada y razonable de la profesión".
Esa "media razonable" se cita constantemente, pero rara vez se calcula de verdad. El despacho no se audita, hay una atomización evidente en el sector (el 94% de los despachos de abogados en España tiene menos de 10 personas), y nadie quiere exhibir sus datos.
Este informe lo intenta con datos reales: coste de producción del expediente, coste financiero hasta la monetización, estructura del despacho, todo ello anclado en la auditoría de las cuentas anuales por parte de E&Y, el informe de costes laborales en "Tax & Legal" de Page Group, y las cuentas anuales publicadas de la competencia que resultan más homogéneas.
Por qué una minuta por debajo del coste no puede ser "razonable"
La idea de fondo que propone el Tribunal Supremo es sencilla: una minuta por debajo del coste de producir el servicio no puede ser "razonable", porque hace inviable prestarlo e insostenible el despacho que presta esos servicios legales. Y si se hace inviable, quien pierde no es solo el abogado, es el consumidor que se queda sin quién le defienda.
Quién tensa de verdad el sistema
Me quedo con una idea que aparece reflejada en resoluciones recientes: quien de verdad tensa el sistema no suele ser el consumidor ni su abogado, sino quien primero incumple, luego se niega a un acuerdo extrajudicial evidente, y finalmente convierte el incidente de costas en una última trinchera para desincentivar reclamaciones.
Defender consumidores no es solo redactar demandas. También es defender que este trabajo pueda seguir haciéndose.
Artículo realizado por Dominic Garabet Mistrih Abogada de DMD Asesores Legales
